Sin embargo sí hay una cosa que por increíble que parezca puede intentar, y es intentar ganarle. Jugando con su estilo propio, pero ganarle, siendo consciente de que juega en otra división, sí, pero ganarle.
Hace poco veía los resultados de un programa autonómico que en su estreno superaba en share a una ficción nacional del peso (y presupuesto) de Águila Roja. Parece increíble, que con un presupuesto 20 veces menor se pueda conseguir ganar ese partido.
Desde luego hablar y sacar conclusiones a "toro pasado" resulta muy sencillo, pero sí que hay ciertas claves que parecen fundamentales a la hora de poder competir en una pelea tan desigual.
Como entrenador del Lugo, por ejemplo, si tengo que recibir al Barsa en casa, lo primero que haría sería mentalizar a los jugadores de lo que somos; un equipo humilde que ha de jugar sus cartas y con su estrategia para poder al menos pelear el partido. A todos los equipos les gustaría jugar como el Barcelona, pero dependiendo de la plantilla se deberá plantear una determinada estrategia, la más acorde con el equipo que tenemos.
Por otra parte pondría el día del socio para llenar el estadio y crear una comunión con la afición, nuestra afición, con la que nos une mucho más que la simple relación aficcionado-equipo. Compartimos un territorio una identidad, un sentimiento.
Pues bien, estas dos claves creo que son también aplicables a la hora de intentar pelear con un programa de TV autonómica contra uno de nacional. No intentar hacer lo que no podemos hacer (por plantilla = presupuesto), y segundo, crear contenidos que resulten próximos y con los que nuestra audiencia se pueda sentir más identificada que con otros que vienen de Madrid. Parece evidente.
Sin embargo, y como empezaba la entrada, son muchos los programas que jugando en autonómica se la pegan por intentar competir en "falsa igualdad" de condiciones contra contenidos nacionales y, al revés, también últimamente quizás suceda que exista un abuso por parte de algunas cadenas autonómicas a la hora de jugar esa baza de la proximidad o cercanía y convertirla en "costumbrismo" o abuso de programas que, quizás por miedo a distanciarse de esa proximidad, acaban contando algo smilar a lo que podríamos ver al asomarnos por la ventana de nuestra casa. La gente no pone la tele para ver eso con lo cual zapping y a ver qué echan en Telecinco.
Es dificl pero una cosa es segura, si hubiera que decir cuál es la estrategia que juegan las cadenas en esto de la programación eso sería sería un catenaccio considerable. Muy conservadoras a la hora de hacer grandes cambios o arriesgar más de lo necesario en defensa.
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